Entradas

Contrapunto de luz y esperanza

Compartí en « De El Quijote al móvil », « La cortesía cotidiana en tiempos de prisa » y « La gente va a su aire » situaciones que vivo en mi día a día, gestos que a veces me pesan en el alma. Centrada en lo que falla, les hablé de individualismo, de la falta de civismo y de implicación. Sin embargo, al conocer a Jenny vimos que la realidad no es de un solo color y, por eso, hoy quiero continuar enseñando la otra cara de la moneda. De mi experiencia en el centro de salud mental, no me voy a quedar con la apatía de algunos, sino con el inmenso regalo de cruzarme con profesionales extraordinarios que le devuelven a una la fe en la vocación y en la convivencia. Pienso, por ejemplo, en Roberto, un auxiliar que siempre está dispuesto a tender una mano. Tiene detalles tan sencillos como profundamente humanos: pone la mesa para todos, se ofrece voluntario para cualquier tarea que haga falta, llega al trabajo con margen para empezar con serenidad y no le importa ser el último en tomarse s...

Mi querida Jenny, mil gracias por todo

He estado de viaje, algo que siempre aconsejo: viajar es un aprendizaje. Para mí, llegar a un lugar desconocido, sin entender el idioma, sin teléfono, ni contactos, activa mi conexión con el todo. La gente suele preguntarme si no me da miedo viajar sola, qué voy a hacer si pasa algo, incluso hay quienes me recuerdan que de un accidente de avión nadie se escapa. En cambio, antes de irme sé que irá bien porque cuando salgo de mi zona de confort, siento que no viajo sola, como si una fuerza interior me acompañara. Eso no significa que haya sido perfecto. Claro que he tenido mis más y mis menos. De hecho , tuve una situación que no esperaba. Pensaba que iba a estar en un sitio y, de alguna manera, se podría decir que me echaron nada más llegar. En ese desajuste, sin entender lo que estaba ocurriendo y sabiendo que hay que afrontar lo que venga, pensé que todo pasa por algo y confié plenamente. Fue entonces cuando conocí a Jenny. Una chica hondureña que la vida puso en mi camino y que...

La gente va a su aire

Comentaba en la anterior entrada que me produce tristeza la falta de consideración hacia los demás que, poco a poco, parece haberse instalado en nuestras vidas. No hablo de grandes gestos. Me refiero a cosas pequeñas que hacemos —o dejamos de hacer— y que, aunque puedan parecernos insignificantes, dicen mucho de nosotros. Por eso quiero hacer un llamamiento a quienes ensucian y no se molestan en recoger sus desperdicios. A quienes dejan su bolsa a los pies de la papelera en lugar de llevarla al contenedor.  Sin olvidar a los que buscan en la basura y en el contenedor de la ropa, que lo sacan todo sin contemplaciones y no lo vuelven a meter. Como digo en mi página web : « la basura que dejas en el camino no habla pero dice mucho de ti ». Aprovecho para recordar a quienes depositan su basura por la mañana  —especialmente en verano—, que respetar los horarios evita malos olores durante el día y que las calles se conviertan en un lugar desagradable. A primera hora, cuando s...

La cortesía cotidiana en tiempos de prisa

Estos días estoy doblando turnos en el trabajo porque me quiero ir de vacaciones y, para poder hacerlo, ahora toca trabajar mucho. Tenemos horario de mañana, de tarde o los dos (todo el día). Cuál es mi sorpresa cuando recientemente me quedo sin comer. Lo que podría haber ocurrido en numerosas ocasiones, porque cuando uno hace mañana y tarde depende de que los demás no piensen solo en ellos. Para evitar problemas y, sobre todo, para no volver a encontrarme en esa situación, he optado por traerme la comida de casa. Ya les conté en la entrada anterior que la mayoría de mis compañeros se pasan el día mano sobre mano y, por si no fuera suficiente, también comen antes de irse o cuando entran en el turno de las 15; incluso se llevan los táperes para sus familias. Y ojo, que esto último me parece estupendo. No soy de tirar comida y, si alguien la puede aprovechar, mucho mejor; pero hay que tener vista y pensar en los demás. No me explico en qué cabeza cabe dejar a alguien que está trab...

De El Quijote al móvil: aportar más que estar

Como ya saben, hoy cumpliría años mi abuelo Pepe . ¡Qué curiosa es la vida! Él trabajó en el psiquiátrico y, en julio, me llamaron para cubrir los meses de verano allí. Desde que llegué aunque estoy en otro edificio, le recuerdo en mis pasos: camino por donde él estuvo durante 40 años. Mi abuelo era una persona leída e instruida. Nos contaba que con los residentes hacía representaciones teatrales, como El Quijote . Les daba a cada uno su papel y lo pasaban bien. Siguiendo su inspiración, aunque nuestras interpretaciones sean de cárceles, pistolas, ladrones y policías (los usuarios eligen la temática), pasamos ratos divertidos. Intento que quienes pueden hagan ejercicio , caligrafía, pinten y un sinfín de actividades. Se me ocurren tantas cosas que no suelo irme con la sensación de que podría haber hecho más. Me enfrento a realidades muy complejas y, a pesar de eso, lo más desmotivante es ver a buena parte de mis compañeros sentados con su móvil, esperando a que pasen las horas. Lo que ...

La energía con la que jugamos el partido de la vida

Estos días ha sido el mundial de fútbol, millones de personas de distintos países han estado pendientes del acontecimiento. Sin conocernos hemos compartido nervios, ilusión, tensión y alegría. Durante unas horas, todo parecía concentrarse en un mismo punto. Es difícil explicar lo que ocurre en esos momentos. Cada uno estaba en su casa, en un bar o en un estadio, pero de alguna manera, todos formábamos parte de algo común. Una emoción compartida. Una fuerza colectiva que parece crecer a medida que más gente se conecta con ella. Yo, que soy de España, pude vivirlo de una manera muy especial. Por eso quiero aprovechar este espacio para felicitar a La Roja y agradecerle que nos hiciera vibrar y nos elevara el pasado domingo. Quizá esta sea una de las formas más fáciles de entender lo que muchas tradiciones han llamado energía vital . No necesariamente como un fenómeno que podamos medir o demostrar científicamente, sino como una experiencia que se siente. Y aunque la ciencia no la d...

Felicidades papá

Hoy es el cumpleaños de mi padre. Pensaba que se caracterizaba por un pensamiento analítico, lógico y consciente, aunque ahora sé que posee una gran intuición. Sin embargo, creció sin darle valor  —no la ve confiable—, lo válido es la coherencia y lo que se puede demostrar. De todas formas, su voz interior le avisa cuando algo no va bien, quién no es de fiar, si una situación es peligrosa o simplemente incorrecta. Es esa voz que no habla con palabras, sino con sensaciones, y él le llama suerte. Le gusta celebrar con toda la familia; si falta alguien, prefiere no hacer nada. Tiene una forma muy particular de hacernos reír: lo mismo envuelve un regalo pequeño en una caja gigante que nos emociona con lo que hay dentro antes de verlo. Una vez, hizo creer a mi madre y a mi tía que los Reyes Magos les habían traído un coche a cada una. La broma les llevó a la calle a buscar dónde estaban aparcados. Tras muchas risas, descubrieron dos coches, sí... ¡pero de juguete! Graba vídeos, tal co...

Ángel Murcia

Hoy cumpliría años mi abuelo Ángel. No le conocí pero, como ya les conté en la entrada de Somos historia: explore su legado familiar , he sentido la necesidad de saber de dónde vengo. De la familia de mi padre he aprendido a celebrar y a luchar. Tras la Guerra Civil, la escasez llevó al régimen franquista a implantar un sistema de control de abastecimiento. Mi abuela solía ir a La Innovadora con la cartilla de racionamiento. Durante esas caminatas pasaba por la casa del que fue mi abuelo, quien la esperaba en la puerta para cortejarla. Una vez le compró una gran cesta de flores pero su hermano se la quitó para regalársela a su novia; no se enfadó con él, sino que consiguió otra y, a pesar de que ésta era más pequeña, el cortejo dio resultado. En 1950 se fueron a Madrid a pedir permiso para hacer un horno de leña. Sin tener nada ni conocer a nadie, montaron un puesto en el Mercado de la Cebada; él también repartía telegramas. Un primo suyo le comentó que se iba a Venezuela y mi abu...

Mi abuela María

    Hoy mi abuela cumpliría 100 años. Como ya conté en la  entrada  « ¡24-6-24! »  este día me reúno con mi tita Mari Loli para brindar por ella. ¡Felicidades María! No muere el que se va, sino el que se olvida.     La familia por parte de mi padre es sincera y de poca mano izquierda; se puede decir que primero disparan y luego apuntan. Siempre he pensado que tanta transparencia puede ser un desafío más que una virtud y ahora me he dado cuenta de que mi abuela, aparentemente seca y cortante, era una maestra de la vida.       Cuando ella está en mi mente, siento que la paz mental no es negociable . No lo tuvo nada fácil: vivió la posguerra, estuvo casi veinte años fuera de su país y se quedó viuda muy joven. Contaba que salió de Murcia con una mano delante y otra detrás, y poco después, cargando en el costado a un chiquillo, mi padre.     Con su forma directa y sin filtro, una vez me dijo:  « Eres como tu primo Jose; ...

Sin comer por el otro

    Mi madre siempre ha dicho: “Si mis hijas comen, es como si hubiera comido yo”. Antes pensaba que eso la hacía grande y buena persona. Ahora sé que si uno se llena viendo comer a otro, terminará muriendo de hambre.     Me enseñaron que hay que ayudar, ser empática y estar ahí; lo que está muy bien, pero no me explicaron que hay una línea fina entre apoyar a alguien y convertirse en su depósito emocional.     Quizá por eso este sábado terminé por desbordarme mientras hablaba con Antonio. Ya conté en la entrada  « Un año que ha cambiado mi mirada »  cómo él ha sido clave en mi proceso, y este fin de semana volvió a demostrarme por qué.     Llevo un tiempo encallada en dinámicas que me agotan, intentando explicar cosas que considero de total sentido común y que no se reciben igual. Escuchándole, entendí que lo que me ocurre está muy ligado a la comprensión y a la necesidad de ser comprendida; que no es un castigo sino un aprendizaje. ...

Pirámide alimentaria: entre la nutrición y el negocio

La versión más famosa fue publicada en 1992 por el United States Department of Agriculture (USDA), una agencia gubernamental estadounidense encargada tanto de promover la agricultura como de elaborar recomendaciones dietéticas. Esta doble función ha llevado a algunos investigadores a cuestionar hasta qué punto determinados sectores agrícolas —como los productores de cereales, lácteos o carne— pudieron ejercer influencia política o económica sobre las recomendaciones nutricionales. De hecho, existe evidencia histórica de presiones de diferentes industrias alimentarias durante la elaboración de las guías nutricionales. Uno de los aspectos más llamativos de la pirámide era la gran importancia otorgada a los cereales. Se recomendaban entre seis y once raciones diarias de pan, arroz, pasta y otros productos derivados. Con el tiempo, la investigación nutricional mostró que no todos los carbohidratos tienen el mismo impacto sobre la salud: no es lo mismo consumir avena o arroz integral qu...

¿Canela o arena? En busca del sabor, no del relleno

Tengo un amigo que trabaja en una fábrica de especias. Mi sorpresa fue mayúscula cuando, hablando sobre este tema, me comentó algunas prácticas de baja calidad que se llevan a cabo y la cantidad de impurezas que, según me contó, pueden llegar a añadirse. Tras escucharle, revisé los frascos que tengo en casa. El primero que miré indica un 40% de canela, sin dejar claro en la etiqueta cuál es el porcentaje del resto del contenido (algo que vulnera la claridad que exige la normativa). En otros, como la albahaca, se especifica que puede contener trazas de apio y soja. La mayoría no incluye lista de ingredientes; según la normativa europea de etiquetado (Reglamento (UE) 1169/2011), no es obligatorio cuando el producto está compuesto por un único componente. No me quedó más remedio que informarme. Leí un estudio del JRC (Centro Común de Investigación de la Comisión Europea) que revela casos de fraude e incumplimientos de la legislación de seguridad alimentaria en la canela vendida en comerci...

Nostalgia y reconexión.

Hoy es el cumpleaños de un gran amigo del colegio. Desde hace más de 20 años, cada 16 de mayo pienso:  « Felicidades Pabli. Dondequiera que estés, pasa un feliz día». Esta fecha siempre me llena de amor al desearle lo mejor, pero también de una profunda nostalgia y tristeza al pensar que no he hecho lo suficiente por mantener nuestra amistad. He decidido liderar una batalla conmigo misma para recuperar a quienes han ocupado un lugar importante en mi corazón. Voy a empezar por tener alguna red social y mirarla de vez en cuando. A menudo recuerdo con cariño momentos que fueron especiales y pienso en dar señales de vida, pero lo dejo pasar y pasan años . Tal vez mi excusa es que no tengo redes sociales, a excepción de Facebook, que no me quedó más remedio que crearlo para seguir en contacto con algunas personas que conocí trabajando en Costa Cruceros. Sin embargo, no ha servido de mucho; de hecho, hace años que no lo abro. Me frustra tener que renovar la contraseña, sentirme estúpida ...

Cuando la mente se apaga, el cuerpo responde: mi regreso al equilibrio.

Llevo un tiempo con la energía desequilibrada y lo positivo es que soy consciente de ello. Hace un mes mi abuela entró medio muerta al hospital. Cosas que pasan de un día para otro, que no se esperan y suceden. Les hablé de ella en la entrada de «Maruja y sus 91 años» . Fue a urgencias y, como estuvo allí mucho tiempo, hubo cambio de turnos. Tenían que operarla. El primer médico dijo que, si fuera su madre, la dejaría sufrir y en tres o cuatro días moriría. La segunda médica defendía que la vida prevalece, que había que operar y que, si moría, por lo menos lo habrían intentado. Una posición difícil para la familia, pues la incomodidad de la claridad es menor que el sufrimiento de la confusión . Entre tanto, he dejado de golpe aquello que me sostiene a nivel personal: tengo una rutina estable de actividad física, lectura y meditación. Sé que apartarlas ha influido en mi declive, incluso han aparecido pensamientos oscuros que ya no habitaban en mí.  También ha brillado por su ausenci...

La pereza.

Imagine que su Gobierno le hace la siguiente propuesta: “ Le garantizamos un trabajo estable, sueldo digno, acceso a una vivienda y tranquilidad para el resto de su vida a cambio de renunciar al derecho al voto y dejar que un líder tome las decisiones por usted ”. Según macroencuestas recientes en Europa, casi el 40% de los jóvenes estaría dispuesto a vivir en un sistema autoritario si eso les garantizara una buena vida. En este contexto aparece una forma de cansancio: la pereza, entendida no como vagancia, sino como agotamiento y pérdida de dirección. Sin propósito, faltan razones para pasar el día con vitalidad. Al igual que en la política, cuando dejamos de tomar las riendas de nuestra vida, le entregamos el control a la inercia. Si una persona no sabe hacia dónde se dirige, la constancia deja de tener sentido y la existencia empieza a sentirse más difícil de sostener. La pereza necesita la ausencia de dirección para crecer; sin saber qué es lo importante, la energía se dispersa. El...

El miedo.

Las emociones no son ajenas a nosotros; constituyen nuestra identidad y siempre traen consigo un mensaje. Cada mecanismo del cerebro tiene un sentido y cada emoción cumple su función , por lo que intentar suprimirlas o evitarlas puede conducirnos a una mala gestión emocional. Escucharlas, comprender qué intentan decirnos y transformarnos a partir de ellas es una parte esencial del crecimiento personal. El miedo es una percepción interna que nos advierte sobre si los recursos que tenemos son suficientes para afrontar una circunstancia. Nace en la distancia que hay entre la magnitud de la amenaza y la valoración que tenemos de nuestras herramientas.  Es esa voz que susurra: “cuidado, esto puede ser peligroso”. El problema aparece al no diferenciar cuánto de una situación particular tiene que ver con el miedo y cuánto estamos agregando desde nuestras experiencias, pensamientos o heridas previas.  Sin miedo, el ser humano probablemente se habría extinguido: forma parte de la super...

Ni antes, ni después: la magia del momento oportuno.

Releyendo este blog desde que lo arranqué, observo el cambio que he ido dando. Tenía clara la idea inicial: centrarme en lo de fuera para poder cambiar lo de dentro. La intención era adentrarme en los consejos de mi página web e ir incorporándolos en la rutina diaria, dando así los primeros pasos hacia una vida más plena. Para no caer en la hipocresía de recomendar algo y no hacerlo, puedo decir que lo he hecho y sigo en ello. No desde la perfección ni desde la teoría, sino desde el intento real de aplicar lo que escribía: organizar mi entorno, ejercitar el cuerpo, nutrir la mente, descansar adecuadamente, respirar y vivir en el presente. El proceso no ha sido fácil y todavía, a veces, se hace cuesta arriba. Durante una larga época, he sentido que me encontraba en ciertas relaciones y entornos contaminados. Alejarme de ahí no era más sencillo que cambiar un hábito. Era tan fuerte el pensamiento de que me quedaría sola, como una voz diciéndome «todo o nada». Sin embargo, algo cur...

Entre el temporal y la calma: mi ritual de equinoccio.

¡Felicidades a las Alejandras y Sandras! Como ya saben, en mi familia somos de celebrar y, como el calendario no tenía una fecha para Santa Sandra, mi madre eligió este día. Desde entonces, hoy es mi santo y otro motivo para festejar. Esta noche, paseando por la playa con mi perro, el viento de levante soplaba con fuerza, el oleaje rompía con intensidad y el frío se colaba entre la ropa. Iba más pendiente de que el perro no saliera volando y de que no nos cayera nada encima que del propio paseo. En medio de este temporal, he pensado que hoy es el equinoccio y lo he relacionado con un libro que terminé de leer hace poco: El misterio de la Cábala . Entonces, un pensamiento ha aparecido con claridad: es un día de equilibrio . Del latín aequinoctium , compuesto por aequus (igual) y nox / nocte (noche): “noche igual”. El sol se encuentra sobre el ecuador, provocando que la noche y el día tengan aproximadamente la misma duración en todo el mundo. El entorno se ordena, igual tiempo de ...

Lo que somos grita más fuerte que lo que decimos.

Antes de ayer fui al cine con mis sobrinos a la "Sala Kids". No sabía que existía hasta que me dijeron que querían ir. Es un espacio diseñado para familias que combina contenido audiovisual con zonas de juego integradas. Durante la película se hace una pausa para que los niños jueguen. Cuál fue mi sorpresa cuando, al terminar el descanso, algunos menores siguieron haciendo escándalo y varias personas empezaron a quejarse. Se encararon los padres de los niños que no paraban de hacer ruido con los del «sssh, sssh, silencio» (los “educados”). No fue una discusión cualquiera; nos enteramos todos los allí presentes —nos vimos involucrados— pues empezaron a vocear de malas formas, a levantarse la mano... hasta que llegó seguridad. Mientras sentía la mala energía que se estaba generando, veía a mis sobrinos entusiasmados: al parecer, el espectáculo de los adultos estaba siendo el ingrediente estrella para los pequeños comensales. Les cuento esto porque algo que se podía haber soluci...

Sin interferencias.

Empecé el año con el propósito de no decirles a mis vecinos de arriba que escucho nítidamente los gritos de sus hijos cada mañana desde primera hora. Decidí tomármelo como una oportunidad para levantarme antes, incluso los fines de semana. Hace casi un mes comenzaron a hacer obras en su vivienda. Un día coincidimos en el ascensor y, con educación, le comenté al padre que agradecería que los niños hicieran un poco menos de ruido por las mañanas. Entre las obras y el jaleo habitual, el descanso se estaba volviendo complicado. Al día siguiente, a las 7:30, cantaron cumpleaños feliz, arrastraron sillas, hubo aplausos. Entendí que estaban de celebración. Era día lectivo y fue breve, lo que les dio tiempo antes de que empezaran los martillazos. El sábado pasado me debatía entre subir o aguantar. No pude más y, en pijama, llamé al timbre. Le pedí amablemente si podían intentar hacer menos escándalo. La madre me contestó: —¿Y qué quieres que haga yo? Un niño de año y medio y una niña de tres n...