Lo que somos grita más fuerte que lo que decimos.
Antes de ayer fui al cine con mis sobrinos a la "Sala Kids". No sabía que existía hasta que me dijeron que querían ir. Es un espacio diseñado para familias que combina contenido audiovisual con zonas de juego integradas. Durante la película se hace una pausa para que los niños jueguen. Cuál fue mi sorpresa cuando, al terminar el descanso, algunos menores siguieron haciendo escándalo y varias personas empezaron a quejarse. Se encararon los padres de los niños que no paraban de hacer ruido con los del «sssh, sssh, silencio» (los “educados”). No fue una discusión cualquiera; nos enteramos todos los allí presentes —nos vimos involucrados— pues empezaron a vocear de malas formas, a levantarse la mano... hasta que llegó seguridad. Mientras sentía la mala energía que se estaba generando, veía a mis sobrinos entusiasmados: al parecer, el espectáculo de los adultos estaba siendo el ingrediente estrella para los pequeños comensales. Les cuento esto porque algo que se podía haber soluci...