Ayer nos formó, hoy nos construye, mañana nos espera.
Como les conté en la entrada de Mi abuelo , hoy hace años que murió así que esta mañana he ido al cementerio con mi abuela, mi tía y mi madre. Ya saben que en mi familia la muerte se vive desde el cariño y los buenos recuerdos. En el trayecto observaba las tres generaciones que nos hemos juntado. Mi tía decía que es quien más ha cambiado físicamente y, sin embargo, que por dentro se sigue sintiendo joven. Y es que la actitud pesa más que los años. Cuando pensamos en lo que queda de nosotros, entendemos el valor de lo que realmente nos ha construido. No lo que aparentamos, sino lo que se ha formado en el interior. Quizá por eso he recordado una entrevista de trabajo que hice hace poco. La Sandra de antes —rasgos que estoy dejando atrás— probablemente no habría dicho que estudié en el Conservatorio de Danza por miedo a que asociaran el baile con la farándula. Me siento dichosa de ya no esconder aspectos de mí para encajar en la mirada de otros. Como escribí en la entrada ...