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Mostrando entradas de diciembre, 2025

Un año que ha cambiado mi mirada.

Feliz Navidad a quienes la celebran, y Feliz Día igualmente a quienes no. Al cerrar este 2025 y reflexionar sobre lo vivido, quiero hablarles de alguien que ha cambiado mi año y posiblemente mi vida. Tal vez el universo ya había planeado, cuando conocí a mi amigo Poluto, que 25 años después aparecería  Antoñico—un ser de luz al que he llegado dando muchos saltos—quien me colocaría en un lugar donde pudiera encontrar el orden dentro de mí .  Me decía que era muy mental y que todo está   perfectamente diseñado . Yo, que pensaba que vivía en mi mundo sensible y “espiritual”, no daba crédito a lo que escuchaba. Además, asocié “mental” con “material”, y mi ego me preguntaba: «¿Si das clases de yoga, cómo vas a ser mental?»   Y luego añadía: «Tampoco es que te conozca lo suficiente para decirte que eres mental». Claro que no era consciente de que, desde la claridad de Antonio, mi desequilibrio no pasaba desapercibido, aunque por fuera pareciera que me encontraba bien. Sin...

Instantes que iluminan el frío.

Empieza el invierno y, aunque prefiero el verano y los días largos cuya luz parece expandir el mundo, encuentro razones para disfrutar. Hoy es el día más corto del año: el solsticio de invierno, momento en que el sol alcanza su punto más bajo en el horizonte y la noche es más larga. A partir de mañana, los días comenzarán, poco a poco, a alargarse, como un suspiro de luz que susurra la llegada de la primavera. A veces me pregunto por qué seguimos cambiando la hora, cuando ya sabemos que la falta de luz solar influye en nuestro estado de ánimo. La luz regula nuestro reloj biológico, y los días cortos pueden dejarnos más cansados, somnolientos, con menos energía y motivación. La serotonina, neurotransmisor de la felicidad, disminuye, y puede surgir la tristeza, la irritabilidad o la apatía, especialmente en quienes sentimos con intensidad. Aun así, en medio de esta estación fría y oscura, encuentro motivos para gozar de cada día, incluso cuando llueve, algo poco común en mi tierra. Esa f...

La voz que susurra: lecciones de traición.

Estamos a día 12 del mes 12.Doce son los meses del año, doce las horas que miden el día y doce la noche.  Doce  son los signos del zodiaco y doce los apóstoles. Y aun sin conocer a todos por su nombre, hay uno que recordamos: Judas Iscariote. Siendo muy pequeña, mi madre me explicó que lo más valioso que tenemos es nuestra palabra de honor, y que no es necesario jurar cuando se tiene palabra. Que su padre —mi abuelo— le enseñó la importancia de sostenerla. A partir de entonces, no he vuelto a jurar. He procurado honrar mi palabra, porque quien cuida su palabra, cuida su dignidad. Estos días he atravesado la decepción de haber creído a una mujer —por llamarla de alguna manera— a la que conocí en mayo. Durante un tiempo se mostró como alguien entregada a los demás, especialmente a su familia, a la que terminó abandonando para irse con su amante, Planer. Desde el inicio sentí una alerta interior. Una sensación difícil de explicar. Fue clara, y la ignoré. Con el paso ...

Latidos ancestrales en tiempos modernos.

Hablando con mi amigo Joaquín —a quien presenté en mi entrada El viaje es hacia dentro — sobre lo que había escrito en mi blog acerca de la Luna Fría y su llamado a cerrar etapas y a soltar lo que ya no sirve, me dijo con una sonrisa: “ Sandrica, pero el año no siempre ha tenido doce meses, ni ha terminado en diciembre ”.  Su comentario me hizo pensar que  aunque vivamos con un calendario fijo, nuestro cuerpo y nuestro ánimo siguen respondiendo a ritmos más antiguos. Somos parte de un pulso ancestral en este mundo moderno que parece apresurarlo todo. Culturas antiguas, como las mesopotámicas, egipcias y celtas medían el tiempo por lunas y estaciones. Esto significaba que el “inicio” o “fin” del año no estaba fijo, sino que dependía de fenómenos naturales como la cosecha, el solsticio o la última luna del ciclo.  Los celtas, por ejemplo, tenían un calendario lunar de 13 lunas, con festivales que marcaban los cambios de estación. Para ellos, el año no terminaba en diciembr...

Muchísimas Felicidades Jorge Emanuel.

Hoy es el cumpleaños de aquella persona de la que les hablé en mi entrada De luna a luna, con quien compartí septiembre y posiblemente no vuelva a ver.  Desde donde me lea, le envío mi felicitación y mis mejores deseos, con toda la energía que puedo ofrecer.  De alguna manera, esta Luna llena parece acompañar la sensación de remate del año. No solo coincide con el perigeo lunar —el momento en que la Luna se acerca más a la Tierra y se convierte en una Superluna—, sino que también ocurre durante un "standstill" (parada) lunar mayor, el punto del ciclo de 18'6 años en el que alcanza sus declinaciones más extremas. Desde el hemisferio norte, se eleva más alta de lo habitual en su culminación. Es conocida en muchas tradiciones como la Luna Fría o la Luna de las Noches Largas. Llega en el periodo más oscuro del año, cuando la naturaleza se recoge y el invierno invita a la interioridad. Nuestros ancestros no necesitaban calendarios para intuir que este es un tiempo de conclusi...