Aprendizajes.

     Releyendo esta entrada, no sé en qué estaba pensando cuando la titulé Fracaso. Es una de esas palabras que prefiero no usar. Si fuéramos más conscientes del poder que tiene nuestro vocabulario, otro gallo cantaría. Las palabras crean realidad, y por eso he cambiado el título: para situarnos en el crecimiento y no en la caída.

     Ciertamente, poner en práctica lo que recomiendo en mi página web y plasmar mis experiencias en este blog me resulta enriquecedor. Son propuestas que nacen de vivencias reales, pienso que es hipócrita sugerir a otros cómo mejorar su bienestar si yo misma no tomo acción.

    El mes de abril ha sido paradójico para mí, con momentos mágicos y también decepcionantes. Por un lado, se han presentado oportunidades que parecían prometedoras, pero por otro, siento que las he dejado escapar. La vida me ha brindado ocasiones para crecer y destacarme, sin embargo, en lugar de eso, me he quedado con la sensación de estar rezagada. Esta percepción de incapacidad para alcanzar mis sueños afecta a mi ánimo y motivación, lo que inevitablemente repercute en las personas que me rodean. No es lo mismo estar con alguien que camina sobre las nubes que con alguien que siente que la tormenta está dirigida específicamente hacia él.

    Hoy las palabras del Capitán Haddock (película de Tintín) sobre el fracaso han resurgido en mi mente y he sentido la necesidad de compartirlas con ustedes:

—Capitán Haddlock: Pensaba que eras optimista.
—Tintín: Pues se equivoca soy realista…Hemos fracasado.
—Capitán Haddlock : ¿Fracasado? siempre hay gente dispuesta a llamarte fracasado, frustrado, estúpido…pero nunca te lo digas a ti mismo, envías una señal equivocada y eso es lo que la gente capta. Si de veras te importa algo lucha por ello, si das con un muro atraviésalo. Hay algo que necesitas saber sobre el fracaso, que no debes dejar que te venza.

    Es un diálogo breve pero poderoso que me ha hecho reflexionar sobre la importancia de la perspectiva ante las adversidades. Espero que estas palabras resuenen en otros de la misma manera que lo han hecho en mí.

     Me hace considerar el poder que tienen nuestras propias percepciones y el lenguaje que utilizamos. La manera en que nos vemos a nosotros mismos y nos expresamos puede influir profundamente en nuestra realidad.

    Con esto en mente, en mi próxima entrada, exploraré más a fondo este tema fascinante y cómo podemos utilizar palabras y pensamientos para construir una vida más positiva y satisfactoria.

«No he fallado. Solo he encontrado 10 000 maneras que no funcionan» —Thomas Edison.


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