Luces bajas, sueños altos

    Dormir es necesario, ya que durante el sueño se producen funciones fisiológicas indispensables para el equilibrio psíquico y físico. Lo que explico grosso modo en mi página web.

    Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud y de la World Sleep Society, cerca del 40% de la población global duerme mal y sufre algún tipo de trastorno del sueño, aunque solo el 5% de las personas consulta al médico por esta causa.

    En España, la Sociedad Española de Neurología (SEN, 2022) estima que hasta un 48% de la población adulta y el 25% de la infantil no tiene un sueño de calidad. Al menos un 50% del conjunto presenta problemas para conciliarlo y un 32% se despierta con la sensación de no haber descansado.

    Antes o después, experimentaremos alguna dificultad con el descanso y no lo pasaremos bien. Al fin y al cabo, todos sabemos qué es una noche de dormir mal y no soportarse ni a uno mismo al día siguiente, no solo los niños se ponen inaguantables cuando no duermen.

    Si le cuesta quedarse dormido o mantener el sueño, hay que solucionarlo. Si transita conmigo hacia el bienestar, imagino que se ha puesto manos a la obra con optimizar su entorno, se ha comprometido con el ejercicio físico y está prestando atención a su alimentación. Hábitos que deben haberle facilitado un buen descanso; si no, lo lograremos cuando empecemos con la respiración, de lo que tratará la próxima entrada. Recuerde que la disciplina es una muestra de amor propio y pasar a la acción es clave.

    Le animo a que adopte estos rituales. Por la noche, evite luces potentes y blancas por encima de la cabeza, opte por luces bajas, indirectas, de color amarillento o rojizo, encienda velas y, si cuenta con la suerte de tener chimenea, póngala en marcha. Durante miles de años nos hemos iluminado con el fuego. 
Nuestra biología es antigua y no ha procesado tanta modernidad. Personalmente, cuando no sé qué es bueno para mi cuerpo, vuelvo al origen. 

    Quiero pensar que, si me ha acompañado hasta aquí, ya ha empezado con la actividad física. Si puede, hágala por la mañana; si no, tres o cuatro horas antes de irse a la cama. Igualmente, las cenas temprano y ligeras.

    Es ideal mantener horarios regulares, aunque trabajar por turnos o viajar lo dificulten.

    Antes de acostarse, olvídese de pantallas. La luz azul interfiere en la liberación de melatonina. Además de alterar nuestro reloj biológico, el contenido de lo que vemos es lo que se queda en el cerebro y trastorna el estado de ánimo si lo hacemos de forma repetida.

    Si no puede descansar o se desvela, procure no coger el móvil o poner la televisión, tiene que encontrar otro tipo de entretenimiento más relajante como practicar respiración consciente. Ni que decir tiene que si no lo logra, ha de reducir la cafeína y otras bebidas estimulantes, recordemos la entrada «Refrescos: Más allá de los sabores». Tómese algo caliente antes de acostarse como una infusión de tila, pasiflora, hierba luisa o melisa.

    En presencia de la paz mental, cuando estamos bien con nosotros mismos, descansar es más fácil y gratificante.

«La buena conciencia es la mejor almohada para dormir» Sócrates.

Comentarios

Entradas populares de este blog

La cara de la luna.

Mi querido abuelo.

25/7/25: Agenda vacía. Luna sonriente.